Sunday, February 23, 2014

¿Qué a ti?

¿Qué a ti?

Algunos dicen que para cambiar un hábito se necesitan 21 días.  Para otros, como yo, cambiar un hábito es algo de todos los días, especialmente cuando se trata de nuestra salud.  Ocurre muchas veces que salimos motivados para hacer un cambio asombrosos, solo para caer a la mitad del camino y reincidir en los hábitos que ya conocemos.  Es por eso tener en cuanta ciertos puntos a la hora de hacer cambios.

1.        De cuentas a alguien de lo que hace (Accountability)

Cuando se comienzan cambios en el estilo de vida (porque eso de decirle dietas es un fracaso seguro), se recomienda hacerlo en equipo y tener a alguien de confianza para rendir cuentas.  Busque a alguien que no solo lo apoye, sino que también tenga la valentía de celebrarle sus victorias y levantarlo en sus caídas.  Al rendir cuentas nos hacemos responsables de nuestros actos.

2.       Busque un grupo de apoyo

Seamos honestos, esto de cambiar por si solo hace la travesía más difícil y cuesta arriba.  Únase a un grupo de apoyo, a una comunidad en línea o haga usted un grupo de apoyo.  La mejor forma de hacer cambios es teniendo una red que estará ahí para ayudarlo cuando lo necesite.

3.        Compromiso

Haga un compromiso con usted y/o su grupo de apoyo.  Hágalo por escrito de ser necesario.  Tener un compromiso de forma visual lo ayudará a mantenerse en el camino y terminar lo que se proponga.  Recuerde que no se busca la perfección, sino el progreso.


¿Tiene alguna historia que contarnos? Visítenos a nuestra página de Facebook, o nos puede conseguir a través de Twitter @TheFatCrushers o deje un comentario en nuestro blog.  

Friday, July 5, 2013

De lágrimas, mocos, carreras de obstáculos y otras cosas.

¿Y ahora qué?

Hoy es cinco de Julio, sigo igual, acabo de cumplir 41 hace una semana, y peso lo mismo de siempre, 167 libras. En un cuerpo de 5 pies con 1 pulgada, eso es “mujer de mediana edad con sobrepeso y propensa a enfermedades como la diabetes, alta presión, venas varicosas y problemas cardíacos”.  Lo que es raro, porque me hice los laboratorios que me ordenó mi doctora, y todo salió bien… ¿y ahora qué?

Tuve que hacer un alto.  Hace tres semanas atrás terminé mi tesis, en compañía de mis dos gatos. Lo único que se me ocurrió fue echarme a llorar como una buena idiota.  Acababa de hacer algo sumamente monumental, solo para celebrarlo completamente sola, mientras Ari e Icaro  me miraban raro porque aun no les daba de comer.  Me vi al espejo, me felicité, y un nuevo torrente de lágrimas hizo su agosto en mi cara.  Una semana después del lágrima fest que arruinó el tratamiento nocturno de Oil of Olay, celebré mi cumple #41 en compañía de mis dos gatos, con un plato de sopa de pollo y un vaso de agua.  Esta vez estaba preparada y el moco fest no fue tan bárbaro como la semana anterior (Dios bendiga al creador de los pañuelitos desechables marca Kleenex). El piece de resistance vino el 3 de Julio, cuando tuve mi segunda cita  con ronda de acupuntura con mi doctora. Esto fue más o menos como pasó:

Dra. Pérez-Curry:   Noramid, veamos.  Tus laboratorios indican que tu cuerpo está bien. Tus niveles de azúcar en la sangre están bien (Y yo por dentro: “whoohooo!!! No soy diabética!”). No tienes problemas con la tiroides, tu presión arterial es buenísima… pero sigues en el mismo peso.  ¿Qué está pasando?”

Noramid: Y bueno… este… err… lo admito, no estoy desayunando y algunas meriendas las estoy saltando, Doctora.

Dra. Pérez-Curry: Noramid, he ahí el problema.

¿Y ahora qué?

Regresé a casa totalmente frustrada y enojada conmigo misma.  La sesión de acupuntura fue molestosa y dolorosa.  No quería hablar con nadie y aborrecí la compañía de otros seres humanos.  Ni yo misma me soportaba… y si yo no podia soportarme,  mucho menos lo haría otra persona que estuviera en su sano juicio.  Tuve que verme al espejo nuevamente y darme un pep talk estilo Madea Simmons, sin la copa de Hennessy, por supuesto.  Lo que vi en el reflejo no me gustó.  Ví a una mujer que no se amaba, que no se valoraba ni se respetaba a ella misma. Vi los sueños escondidos debajo de la alfombra para acomodar la rutina de la vida.  Vi a una guerrera con la armadura hecha pedazos.  Ví la oscuridad de la luna en sus ojos.  Vi la piedra en la tumba y no quería abrirla porque lo que había dentro apestaba peor que un muerto de cuatro días.  Un nuevo mar de lágrimas resurgió de lo profundo, pero me las tragué, porque ya estaba harta de seguir moqueando y no ver resultados.  Esa noche tuve que llegar a términos con Dios, conmigo, con los míos y con mis gatos.  Después de cuatro horas en ese ejercicio, prendí mi computadora e hice lo que jamás pensé: me inscribí en una carrera de obstáculos militares de 8 kilómetros.  Solo tengo un mes y medio para entrenar y lograr terminar los tramos sin dejar mi pellejo en el lodo.  
    

¿Y ahora qué? No lo sé.  Solo el viaje está escrito, no el destino donde llegaré.  

Tuesday, February 19, 2013



"Si me estreso, no bajaré de peso"- Noramid en una revelación mientras cocinaba para Josh.


Hay un punto del camino cuando te detienes y dices "¿Dónde se fue el cuerpo que tenía?" "¿Cúando me dejé arrastrar?" Anoche fue uno de esos puntos en el camino.  Mientras miraba la bolsa de trufas Godiva con maldad y alevosía, lista ya para comerlas y elevarme al éxtasis divino, mi hermano Branchy me envió un mensaje por WhatsApp para unirme a un grupo... el título del grupo no me era conocido, "¿Quién diantres son los Fat Crushers?" Me quedé en Babia por unos segundos y pregunté...

Resulta que los Fat Crushers en un grupo en WhatsApp formado por mi hermano Branchy, su prometida Grace y Jorge, quien fue mi estudiante hace... hace un tiempito que no mencionaré aquí, y yo, la última de los Mohicanos.  Los cuatro nos hartamos de nuestra salud en un patín, y decidimos cambiar de estilo de vida, para mejorar.  Como parte de los Fat Crushers, cada uno debe dar cuentas de lo que come, lo que ejercita, y las caídas.  Para este primer trimestre, los Fat Crushers estaremos ejercitando al son de DDP Yoga.

Siguenos en estos noventa días de risas, lágrimas, gritos de lamento, mientras transformarmos el cuerpo y balanceamos el alma.